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Blog de Historia del periodismo

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“No tenemos ni siquiera papel higiénico”, es la ruina de la Complutense

 

MADRID (16/11/2010). ©© Redacción de Historia del Periodismo (Equipo de RHP)

 

Los alumnos de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) sufren las consecuencias de una deuda histórica que asciende a 150 millones de euros. Dar clase con el abrigo puesto debido a las bajas temperaturas que se registran en las aulas o tener que llevar el papel higiénico de casa se han convertido en una prácticas habitual para los miles de alumnos de una de las universidades más grande de España, pero ¿quién es el culpable de esta situación?.

 

Los universitarios españoles gastan una media de unos 1.200 euros al año, sin contar la vivienda de todos aquellos estudiantes que viven fuera de sus hogares. Muchos de ellos recurren a una beca para pagarse los estudios, pero el caso es que hay muchos que no tienen esa oportunidad y tienen que buscarse algún trabajo para salir adelante. Y todo ¿para qué? El paro de los titulados universitarios en España se ha duplicado entre 2007 y 2009 hasta alcanzar la cifra desorbitante del 9,4 por ciento, cuando en el resto de la UE el incremento ha sido tan sólo de punto, con un 4,8 por ciento de los licenciados y diplomados sin trabajo, según figura en el informe anual de la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD).

 

Con este panorama, es muy difícil que los jóvenes se muestren esperanzados, a pesar de que el sector estudiantil supone una importante inyección de dinero para las comunidades autónomas que, sin embargo, no invierten lo que deberían en educación. En la Comunidad Valenciana, por ejemplo, se genera un tercio de la riqueza de la región. Sin embargo, es en Madrid, donde hay un mayor numero de estudiantes, donde estos se sienten más frustrados. Un alto porcentaje se queja de que paga mucho dinero por sus estudios y de que las condiciones en las que "se culturiza" son pésimas.

 

Con esto, no nos referimos a los profesores o a los planes de estudio, que en algunos casos son nefastos, si no a las condiciones materiales, de bienestar y de higiene en el que se encuentran algunas facultades.

 

Como cubitos de hielo:

En la Complutense el grado de enfado se hace más que evidente con solo darnos una vuelta por sus instalaciones. Los alumnos de la Facultad de Ciencias de la Información se quejan, por ejemplo, de que pasan frío en invierno porque los radiadores están estropeados, o, directamente, no existen porque alguien, por lo visto, los arrancó, literalmente, el año pasado.

  

 

 

 

No es el único centro donde los alumnos en invierno dan clase a bajas temperaturas. En la Facultad de Educación, que está a unos metros de distancia, los calefactores no funcionan correctamente, por lo que los alumnos se han acostumbrado a dar clase con el abrigo puesto, y las instalaciones se encuentran en unas condiciones pésimas. El curso pasado sin ir más lejos se cayó el techo de una de las aulas, aunque no hubo heridos afortunadamente. Y es que, los propios afectados aseguran que “mientras se realizaban las ‘obras’ de parte de una de las alas de la facultad, los estudiantes seguían acudiendo a las clases en las que se realizaban las reformas, con el peligro que suponía para su integridad física”.

  

Pero, no es el único problema. “Por no ir bien no van bien ni los microondas”, dice una estudiante que tiene que comer allí todos los días y que afirma que se toma “todo frío”. “Los microondas se estropéan y no los cambian, los dejan como si formasen parte de un museo de antiguedades”, añade.

  

Los alumnos regalan horas:

En la Facultad de Bellas Artes de Aranjuez, adscrita a la Complutense, la situación no es mucho mejor. Los alumnos no han aguantado más la situación en la que se encontraban y se han manifestado en busca de una solución. Y es que, la facultad, relativamente nueva, carece de materiales y medios para los alumnos. Los caballetes están rotos, las aulas están saturadas y hay que hacer turnos para dar clases porque hay demasiada gente. Es decir, los universitarios acaban regalando horas. Por no mencionar que, por si no fuera poco, se tienen que llevar el papel higiénico de su casa, como si fuesen al monte: “No podemos ni hacer de vientre, en situaciones de emergencia”, asegura indignado un alumno.

  

Y es que, tanto en esta carrera como en otras como arquitectura, estudiar sale ‘por un ojo de la cara. Algunos jóvenes ni siquiera llegan a fin de mes y dejan de comprar materiales que los profesores les exigen. “Yo gasto una media de 200 euros al mes entre materiales y demás que no me puedo pagar. Voy a clase por la mañana, gano 800 euros por un trabajo lamentable por la tarde y de ahí tengo que apañarlas para pagarme el piso y el transporte y volver a casa en vacaciones” dice un alumno canario.

 

Muchos de ellos van más allá y dicen que no han podido entregar trabajos por el alto precio que conllevaba realizarlos. ¿Ayudas para comprar material? Cero. ¿El culpable de este desastre? El mismo que recibió una importante suma de dinero para arreglar los Colegios Mayores y lo usó para otras cosas; un hombre que llegó a la Complutense con las cuentas saneadas y que ahora acumula 150 millones de deudas… ¿Saben de quién estamos hablando? “Carlos Berzosa, el máximo culpable de esta situación, el hombre que prefiere comprar mariposas a invertir ese dinero en papel higiénico para los estudiantes de algunas de las facultades de la Complutense”, es lo que pretende argüir el Weblog MarionetaDigital. Para la página digital, Berzosa declara que “hay poco dinero y que la partida destinada a las universidades ha sido reducida”, pero el despilfarro es evidente.

 

Ya sabemos que ciertas facultades de la UCM están en malas condiciones, pero los colegios mayores, dependientes de la universidad, y en los que viven unos 900 alumnos, no están mucho mejor. Algunos se están arreglando; otros no. De ahí que muchos se pregunten donde están los 2.500 millones que, según el PP, la Comunidad de Madrid supuestamente ha entregado a la Complutense en los últimos siete años para financiar los gastos de funcionamiento y mantenimiento de los mismos.

 

La presión de los estudiantes en marzo de este año, cuando realizaron numerosas protestas, dio sus frutos y las obras comenzaron en muchos centros, pero otros siguen en lista de espera.

 

Y es que, los 900 euros que pagan los jóvenes por un techo y una cama en Madrid no son suficientes para acometer todas las reformas necesarias. Tampoco lo son los aproximadamente 94 millones de euros que se recaudan por las matriculaciones, sin contar cursos y seminarios que tienen también un precio elevado.

 

Como decíamos en la primera parte del reportaje hay un claro culpable; Carlos Berzosa, rector de la UCM. Cierto es que la Comunidad de Madrid redujo la partida destinada a todas las universidades españolas, un 4% en 2010, pero también lo es que el rector no ha sabido gestionar adecuadamente los recursos que tenía. Llegó con las cuentas saneadas hace años y ahora carga con una deuda de 150 millones de euros.

Preocupante es que los jóvenes no tengan ni papel higiénico, pero no menos grave es que haya problemas para pagar las nóminas de los empleados, 6.191 docentes e investigadores y 4.141 administrativos, según datos de 2009.

 

Diferentes puntos de vista

Para pagarles, Berzosa “aplazó” los pagos a la Seguridad Social y a Hacienda. “Eso dice mucho a su favor”, dice un trabajador. “Al menos somos lo principal para él”, añade.

Otro empleado, en cambio, se queja del “despilfarro” que ha habido durante años, en los que se “contrataban profesores a lo loco” y “se gastaba dinero en chorradas”.

Precisamente ese despilfarro, desgraciadamente, no ha dejado de existir y son muchos los hechos que lo demuestran.

 

Cuesta entender, por ejemplo, que la UCM, en la teoría y no en la práctica, tenga un profesor para cada doce alumnos, más cuando como dice un estudiante de Derecho “hay clases donde hay un profesor para más de 100 personas”. Esto, obviamente, quiere decir una cosa; que hay clases muy saturadas y otras con apenas un puñado de alumnos, con profesores que reciben un sueldo elevado por asignaturas impopulares. ¿Qué sentido tiene entonces mantenerlas?

 

Tampoco se entiende que en plena crisis, cuando no hay dinero para casi nada, se organicen actos políticos en la Complutense de forma gratuita, sin cobrar un duro a los organizadores. Nos referimos, por ejemplo, al acto en defensa de Garzón organizado por los sindicatos en el Auditorio Ramón y Cajal de la Facultad de Medicina, uno de los más grandes de la UCM. Berzosa fue el encargado de saltarse entonces todos los trámites ordinadorios para que sus colegas tuviesen lo que querían, incluido personal y equipo de sonido. Algo parecido ocurrió a principos de octubre. Esta vez el que se benefició fue Tomás Gómez. Todo a cargo de la universidad.

 

“Ellos no pagan pero cualquier otra persona externa a la facultad debe pagar un alquiler”, asegura uno de los empleados de la Facultad de Medicina.

A este tipo de gastos se suma el dinero destinado por el rector en seguridad y publicidad y en otras cosas tan ‘necesarias’ como la compra de mariposas para al museo de animales que se encuentra en la UCM. ¿Precio de los lepidópteros? 45.000 euros.

 

La versión de Berzosa:

La versión de Berzosa es que las deficiencias que sufren las facultades de la universidad y los colegios mayores o el esfuerzo de más a la hora de pagar nóminas se deben”a las consecuencias derivadas de la crisis económica” y cree que la culpable es la presidenta autonómica Esperanza Aguirre, que desde 2008 ha recortado varias partidas previstas para las seis universidades. De hecho Berzosa reclama al Gobierno autonómico unos 70 millones de euros, mucho más que el resto de universidades públicas madrileñas.

 

Es lógico que haya recortes, que no todo funcione correctamente si no hay dinero suficiente, pero entonces hay que priorizar, para no chocar con el plan de austeridad que debe aplicar con contundencia la UCM. Por eso no se entiende que organizar actos políticos y comprar mariposas sean una prioridad, cuando los techos de muchas facultades se están cayendo. Luego, como dijo aquel, “no hay papel ni para cagar” ♦

 

Otras fuentes e información relacionada en: Marioneta digital.

 

Licencia de Creative Commons Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0.

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Equipo de RHP 12/16/2010 23:01


Estimado Arturo, si bien es cierto que en gran medida el contenido coincide con el posteado en vuestra página web; observaréis que hay ligeras modificaciones en cuánto a dicción y otros aspectos
formales que consideramos esenciales. Como quiera que sea, pedimos mil disculpas por el fallo de haber olvidado el enlace final que lleve a vuestra web; corregimos, rectificamos (enlazando a
Marioneta digital) y reiteramos nuestras disculpas. Si detectáis otro tipo de anomalías, no dudéis en comunicarnoslo (directamente en los comentarios o vía mail). Muchísimas gracias, por vuestros
consejos, tiempo e interés. Atentamente: Eqipo de RHP.


Arturo 12/15/2010 19:41


Deberiáis haber puesto un enlace a la noticia original, ya que este es un calco y solo nos citáis una vez.
http://www.marionetadigital.es/%E2%80%9Cno-hay-ni-papel-para-cagar%E2%80%9D-la-ruina-de-la-complutense-i/ Parece que la habéis hecho vosotros en vez de nosotros.