MADRID (04/09/2010). ©© Redacción de Historia del periodismo (Equipo de RHP)

 

Si recurriéramos al pasado audiovisual y a ciertas series televisivas de la década de los '60, e incluso si recordásemos la satítica cutre-ficción "Quark, la escoba espacial”, donde se relataban los avatares de una patrulla de recogida de basura cósmica -cuya misión consistía en la "limpieza de residuos de la Vía Láctea”, en el año 2222-, hoy día, resultaría muy corriente y nada sorprendente, que el proyecto de "los basureros espaciales" -propuesto durante la conferencia anual del Ascensor Espacial (celebrado, por última vez en noviembre de 2009)-, hoy día, no es tan ambicioso, ni descabellado: de hecho, abarca ya la órbita terrestre, en donde se calcula que hay alrededor de 600.000 objetos descritos como basura espacial.

El llamado Eliminador Electrodinámico de Escombros (EDDE) es un vehículo equipado con unas 200 redes capaces de "ir cazando los restos de basura sideral, como si se tratase de mariposas", según la descripción de su propulsor, el fundador de Star Inc., Jerome Pearson. "En un período de 7 años -añade-, 12 vehículos EDDE podrían capturar 2.465 objetos de más de 2 kilos flotando en órbita baja".
 

 
Y es que, en realidad, la propuesta de la empresa tiene su razón de ser. La basura espacial es uno de los mayores obstáculos para la puesta en funcionamiento del ascensor espacial, una idea inspirada en un relato de Arthur C. Clarke de 1979: Las fuentes del paraíso.
 
Star Inc. proyecta la construcción de un ascensor espacial como alternativa a los transbordadores: una larga cuerda fabricada con nanomateriales que estará anclada a la superficie de la Tierra y contará con un contrapeso a 35.000 kilómetros de altura. Las naves subirán y bajarán por el cable, acarreando gente y objetos al espacio.

Pero el sueño de un ascensor espacial se ha visto truncado cuando, en la conferencia celebrada hace dos años, un veterano científico de la NASA avisó que "los objetos de basura impactarían sobre el vehículo, haciéndole inoperativo". Desde entonces, la empresa ha estado trabajando en una solución para eliminar esta basura espacial, que ahora viene en forma de cazamariposas gigante.

Los objetos capturados por los vehículos EDDE podrían tener varios destinos: o bien serían lanzados al Pacífico Sur, donde no deberían impactar con ningún objeto terrestre importante, o bien podrían trasladarse a una órbita terrestre, para que fueran cayendo hacia la Tierra; o también podrían reutilizarse para construir estructuras para albergar tripulaciones y equipamiento. En este caso “estaríamos recolectando aluminio en órbita”, según Pearson. Cabe recordar que el pico de producción del aluminio se producirá en 2057, según la investigadora Alicia Valero.

Sin embargo, no todo el mundo parece feliz con el despliegue de los EDDEs. China ya ha advertido que "vehículos como el propuesto también podrían servir para propósitos siniestros”, como la retirada de satélites de su órbita por motivos militares. Ante esta acusación, Pearson ha alegado que "estamos trabajando con la NASA y no con Darpa, que forma parte del Departamento de Defensa de EEUU".

En cualquier caso, las posibilidades de construcción son del 30%, y los vehículos de recogida de basura también "son basura in pectore". Como quiera que sea, conmueve comprobar la influencia mutua entre la ciencia-ficción y la ciencia real: el basurero espacial se hace realidad casi medio siglo después ♦
 
Otras fuentes e información relacionada en: El blog de Maldita ciencia.
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