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5 Diciembre 2010
MADRID (05/12/2010). ©© Redacción de Historia del periodismo (Equipo de RHP)
Los individuos y seres abyectos amantes de la pornografía infantil tienen los días contados. En la actualidad, un Jaguar es capaz de atraparles y darles caza. ¿No os lo creéis? Es un superordenador de 1'8 petaflops, y su olfato puede rastrear la red de forma sin igual, para ayudar a limpiar un poco más el ciberespacio.
Sonsacar de la red toda la información necesaria para pillar a los productores de pornografía infantil es una tarea totalmente abrumadora (ya que hay montones). Para paliar el problema, el director ejecutivo de la Asociación Nacional para la Protección Infantil, Grier Weeks, ha acudiso a Oak Ridge, un laboratorio de computación en las afueras de Knoxville, Tennessee, EEUU.
Los científicos se han puesto de acuerdo, allí, para dejar que les ayude Jaguar, uno de los más rápidos superordenadores del mundo. La novedad consiste en utilizar un nuevo equipo de 1’8 petaflops, una medida de rendimiento muy veloz, en la que el flop equivale a una operación en punto flotante, por segundo.
Poco ha tardado pues, Robert Patton en convertirse en el jefe de los investigadores de Oak Ridge, y además ha desarrollado una serie de algoritmos que comprueban el tráfico P2P (punto a punto, tipo Emule y programas semejantes), de forma que detectan en muy poco tiempo las búsquedas sobre pornografía infantil, y determinan cuantas direcciones IP responden a la consulta.
Asimismo, los investigadores esperan ser capaces de saber de dónde procede con exactitud el material ilegal. En definitiva, hasta el criminal más tonto comprenderá que, de ahora en adelante, quizá, de nada puede servir esconderse de un supercomputador. Esperemos que quienes experimentan esta parafilia puedan ser cogidos igualmente ♦
Otras fuentes e información relacionada en: New Scientist (autor: Frank Swain).
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