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23 Febrero 2011
MADRID (23/2/2011). ©© Redacción de Historia del Periodismo (Equipo de RHP)
Un mismo símbolo puede expresar distintos significados del amor, para las mujeres y los hombres.
De forma irónica, y quizá de un modo bastante machista, así como vulgar, el autor de esta tira cómica, Alberto Montt, pretende no sólo reflejar sus parafilias, sino también buscar la "risa facilona" de aquellos que piensan que "el hombre puede imponer de manera cruel y despiadada sus sucias intenciones respecto a inocentes señoritas, enamoradas hasta las trancas"; tomándolas como un mero objeto sexual al que penetrar brutal y rítmicamente, dejando su pobre corazón hecho unos zorros.
Como quiera que sea, en esta ocasión, el verdadero origen del símbolo del corazón no se basa en la forma del corazón humano, ni en el amor excelso, sino en la silueta que adquieren las posaderas de una mujer cuando ésta se inclina hacia adelante; es más, en realidad se está intentando jugar con la metáfora fálica de "romper el trasero a alguien" ( ' <|3 ' → ' > ξ ' ), que claramente se refiere a la penetración anal femenil
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Lo más curioso, es que este burdo chiste supone una falacia muy grande, ya que según una serie de encuestas realizadas recientemente a una amplia variedad de hombres y mujeres e incluso parejas, han admitido que "los hombres, cuando se enamoran, suelen hacerlo más profundamente que las mujeres"; y es que, en realidad no es algo raro, sino bastante lógico. Hay que tener en cuenta el "cocktail hormonal" que un hombre siente en el cuerpo, le hace tender más a los extremos en emociones y menos a términos medios (la testosterona y su influencia son un claro ejemplo, ahora francamente desvirtuado) ♦
Otras fuentes e información relacionada en: Dosis diarias de Alberto Montt.
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