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6 Agosto 2011
El concepto de "docente L2 multimedia" puede parecer obvio en la realidad tecnológica que hoy día nos rodea; de hecho, en la actualidad, los profesores utilizan distintas tecnologías ligadas a varios medios: libros de texto (imágenes, textos escritos y comprensiones orales), imágenes varias (fotos, slide), cd (audio y video), fichas didácticas, juegos varios (roleplaying, simulación, interación, juegos de glotodidáctica), storytelling (integrando, por ejemplo, el sonido y la imagen), etc.
Es evidente que las TICs han abierto nuevas oportunidades para la enseñanza y el aprendizaje de las lenguas extranjeras y, en el caso que nos ocupa, también lo han hacho con el italiano. Con ellas, los usuarios han podido experimentar nuevos recorridos didácticos de aprendizaje autónomo e interactivo, con resultados finales muy significativos. No obstante, los enfoques dídácticos, las modalidades, las técnicas y las herramientas pueden ser completamente distintos a la hora de planificar una clase con la utilización de las TICs.
A nuestro juicio, las herramientas digitales favorecen normalmente ambientes de aprendizaje caracterizados por la inmersión y la naturalidad lingüistica que convierten a las L2 en un instrumento y, no tanto, en un objeto de aprendizaje. Es cierto que, hoy por hoy, son numerosas las herramientas que un docente puede utilizar, pero en el caso del italiano, una de las lenguas minoritarias en la enseñanza de idiomas en España a pesar de su importante mercado editorial (Eco, Pirandello, Ítalo Calvino, Natalia Ginzburg...), Internet sigue siendo la fuente principal de acceso a este tipo de recursos.
Con todo y con eso, aparte de su inmediata autenticidad, la Red presenta unos recursos
fundamentales para la enseñanza del italiano como L2 a la hora de buscar información variada: textos, materiales audiovisuales, fotos, etc... que pueden facilitar un uso transversal de esta lengua. Estas modalidades de trabajo auténtico y real, pueden proporcionar, a nuestro parecer, un aprendizaje que se puede sustentar en dos niveles complementarios y/o independientes: el aprendizaje autónomo y el aprendizaje colaborativo dentro de contextos significativos.
En este contexto, los docentes pueden utilizar programas productivos de escritura, videoescritura y presentaciones que refuerzan el aspecto lúdico del aprendizaje y motivan a los estudiantes a finalizar con éxito las actividades propuestas. Cabe destacar que estos recursos pueden ser modificados continuamente y que el equipo docente puede trabajar con el alumnado para crear un determinado proyecto con o sin su intervención directa.